04:49 h. Sábado, 23 de Septiembre de 2017

Heraldo de Barbate

El atún y el san jacobo

Joaquín Fernández | 20 de Julio de 2015

Carmen y Rafael. El pescado y la carne. La mar y el río. La brisa de la costa y el calor del interior. Los pinos y los olivos. El autobús y el autocar. El andar y la moto. La playa y la piscina. La mortadela y el salchichón. El ventilador y el aire. La mano derecha y la izquierda. Sólo tú y yo nos entendemos, le dijo el atún al san jacobo. Somos un puzzle, respondió.

El nervio y la tranquilidad. La rapidez y el saborear cada momento. Los paseos y las conversaciones en los bancos. El ron y la ginebra. Las camisas y las camisetas.

Este artículo va para ti. Para tus imperfecciones, para las mías. Tus imperfecciones que te hacen la mujer perfecta. Mi mujer. Mi pareja, mi compañera. Que todos se enteren. Este artículo va por los buenos momentos. Y por los que nos quedan por vivir. 

Te he respetado, te he cuidado, te he querido, y no he dado un paso hasta que no veía también tu huella, y por eso decidí cambiar mi vida por ti. Necesité un abrazo en algún que otro momento, pero bueno, ya nos lo damos cada día. Es nuestra historia. De un atún encebollao, nunca mejor dicho, y de un san jacobo relleno de queso, o bueno, de cuatro quesos, como más nos gusta.

Va por las cenas románticas, por las noches en la playa, por el día en que me monté en el C2, va por Sevilla, por nuestros amigos, por Córdoba, por Cádiz y por Barbate, va por el atún, va por los san jacobos y las berenjenas, va por mis imperfecciones, y por las tuyas. Va por los buenos momentos. Te quiero. Se dijeron el atún y el san jacobo. 

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